Papá ¡soy tu hijo!


two_generations_by_pretence.jpgMiremos hacia atrás, al principio de nuestra Biblia, sí al comienzo de la creación. Dios poniendo en orden a nuestro mundo: los astros en su lugar, el reino animal según su género y especie, el multiforme reino vegetal y hasta el más mínimo detalle de lo que vemos en nuestro planeta. Como todo gran artista, el final de su obra en esos seis días es la máxima expresión de su genialidad, es decir, el propósito mismo de su creación; el ser humano. ¿Puedes ver el gran amor de Dios? No hizo al ser humano para después dejarlo suspendido en el aire, lo hizo cuando ya tenía hecha una casa para él; pero una casa no es suficiente, es necesario un hogar. Dios piensa en todo: “no es bueno que el hombre este solo” fue la frase que inauguro la primera institución sobre la tierra; no fue una iglesia, ni una escuela, ni una agencia misionera, ni un grupo de alabanza para que lo adorara, ningún tipo de ministerio…fue una familia.

El deseo de Dios de habitar con el ser humano y tener una relación de amor con sus hijos es expresado en la familia, con Él como figura principal, como el Padre por excelencia que ama, protege, provee y corrige. Lamentablemente ese modelo se ha pervertido hoy en día, en la mayoría de las familias la figura paterna esta desdibujada; no solo a nivel social sino también a en la iglesia donde el pastor es el más indicado para representar dicha figura. 

Hoy en día hay un sinfín de opiniones acerca de lo que un pastor es, o debe de ser. Recuerdo una de las muchas enseñanzas de mi maestro Grady Pope, cuando estudiaba en Cristo para las Naciones de México, él nos decía, “hoy en día hay muchos predicadores pastoreando ¡pero no son pastores! También hay muchos pastores sin congregación, porque una congregación no hace al pastor…para ser pastor es vital tener corazón de padre” es cierto, todos necesitamos un padre que refleje la imagen del Padre Celestial. Casi cualquiera puede predicar, a veces solo se necesita ser elocuente, es más, una vez conocí a un predicador en Veracruz que cuando hablaba desde el pulpito todos decían “¡wow! ¡Qué revelación tiene el hermano!” durante la comida, ya en confianza, a los que estábamos en la mesa nos reveló (creo que esa fue su más grande revelación ji ji ji) ¡que todas sus predicaciones las bajaba de internet! Bueno, creo que me fui al extremo, pero la idea es que al un pastor lo hace su corazón de padre. También casi cualquiera puede ser líder y organizar, en ocasiones solo se necesita una buena imagen, un buen plan y “el don de mando” pero según fui enseñado, eso tampoco hace a un pastor.

La figura paterna ha sido pervertida en la cultura latinoamericana. Para algunos decir padre o papá trae a su mente recuerdos de un hombre ausente que decía ser el esposo de su madre y que cada domingo se sentaba frente a la televisión con cerveza en mano a ver el futbol, aquel personaje que era usado por su madre para amenazar por alguna travesura “¡cuando venga tu papá le voy a decir lo que hiciste para que te pegue!” y tal vez esas amenazas era cumplidas, para algunos las manos de papá nunca hicieron un contacto que mostrase aprecio, pero sí golpes, maltratos y hasta humillaciones ¿será que por eso a algunas personas les cuesta trabajo llamarle padre a Dios?

También la cultura dice mucho al respecto. En el Imperio Romano originariamente, se consideraba “padre”, al amo, es decir, al que dirigía la ciudad y así esa paternidad era un poder político y religioso. Según esta concepción, el padre es casi un “dios”, es un rey, un emperador, y es de este sentido primitivo que deriva la paternidad en la familia. Al ser el amo político y religioso, el padre es también el amo de la casa, “el dominus”. Es así que el padre tiene un poder ilimitado, teniendo derecho de vida y de muerte sobre su familia., incluso de venta respecto a sus hijos. Tal era el poder que tenía sobre el hijo, que éste sólo quedaba liberado de su tutela, cualquiera sea su edad, con su propia muerte[1]. ¿Será que estos conceptos influyen todavía en nuestras familias y en nuestras iglesias? Así como hay padres de familia ausentes que piensan que sólo con proveer el gasto se ocupan de su función paterna, también hay pastores que se limitan a dar los sermones, organizar la iglesia y sus diferentes departamentos, sin tener un vínculos afectivos, que a su vez fortalezcan los vínculos espirituales, con sus congregantes y menos con sus músicos. En el peor de los casos, en algunas ocasiones pareciese que el poder lo es todo en algunos pastores, el control, quitar y poner, quien habla y quien no, son aquellos que creen que alguien es un peligro para la congregación solo por pensar distinto; no guían sino manipulan, no corrigen más bien castigan, difícilmente curan heridas, al contrario las hacen más profundas,  nunca tendrán tiempo para escucharte porque estarán ocupados “llevando su ministerio a las naciones” o “ensanchándolo a otras dimensiones” ¿Cuándo se les olvidó que un Pastor existe porque hay ovejas? Por cierto, desconfía de un pastor que no huela a oveja ¡Cómo se extraña a veces a esos viejos pastores de la vieja guardia que ocupaban toda la semana en visitar a sus ovejas¡ Es cierto que es prácticamente imposible que los pastores de hoy en día lo hagan en sus iglesias a causa del crecimiento que el Señor nos ha permitido, pero siempre hay un equipo pastoral o ministerial a quien encargar estas necesidades y también existe el telefono.

¿Qué es tener “corazón de padre”? antes las contradicciones culturales de la familia e iglesia pareciera que dar respuesta a esta pregunta pareciera ser equivalente a descifrar un antiguo papiro escrito en una lengua ya muerta, pero tenemos nuestra propia “piedra de Rosetta” para descifrar lo que originalmente Dios quiso decir con “padre” independientemente de nuestra cultura y que gracias a Dios muchos Pastores están retomando. La Biblia presenta a Dios como el padre que ama y que está cercanos a nosotros (Salmo 89:26, Isaías 63:16, Deut. 4:7) 

El Diccionario Hispano-Americano de la misión define PASTOR, del griego poimen, que traducido es: el que apacienta, como que se ocupa de alimentar, confortar, guiar, acompañar y ungir (Sal. 23; Jn. 10.7–16) éste vocablo griego, poimen, es el que aparece en Efesios 4:11 como uno de los 5 ministerios que Dios ha puesto para el perfeccionamiento de la iglesia.

Los músicos somos conocidos por nuestro carácter temperamental, somos cambiantes, celosos, arrebatados, envidiosos en ocasiones, muy sensibles a veces, nos encantan las palmaditas en la espalda, que la gente aprecie nuestro arte; todo esto júntalo, ponlo en el recipiente de un corazón sin rendirse totalmente al Señor, agrégale una gotita de soberbia, ponle un hielo de una vida sin oración, agítalo y tienes el famoso coktail “Christian-rockstar” ampliamente conocido en todas las iglesias. Necesitamos ser apacentados y confortados, no controlados porque el control tiene que ver con reducir a alguien a un autómata sin voluntad, apacentados porque necesitamos conocer y entender la paz de Cristo como el siervo por excelencia el cual siempre estuvo contento de hacer la voluntad del padre, por su propia voluntad, es decir, nadie lo obligó, no se alineó, sino que ama y el amor produce obras, es decir un corazón siempre dispuesto a servir.

¿Has conocido a un músico de alabanza que sólo piensa en música? Son como los niños que a la hora de comer tienen la barriga tan llena de golosinas que la comida no les apetece, tienen los dientes picados de tanto caramelo y hay tanta azúcar dentro que ya hasta sirve de comida para sus mascotas las lombrices intestinales. Pero bueno, no satanicemos los dulces, seamos sinceros, después de todo ¿Quién no disfruta de una buena golosina? Sería pecado negarlo, a mis 30 años las sigo comprando je je je, el problema no son las golosinas, sino abusar de ellas. La música es igual; una buena base de batería es genial, un piano con una armonía deliciosa engolosina cualquier oído, un buen groove de bajo es como el mejor malvavisco asado gordo y azucarado, un excelente sólo de guitarra con distor es comparable a echarse de un jalón todo el sobrecito de miguelito en la boca (aunque en EU digan que es tóxico de verdad que es genial) pero todo medida nada con exceso, si nada más nos alimentamos de música sin prestar atención a la comida fuerte y saludable, o sea la Palabra de Dios, nuestro crecimiento espiritual e intelectual será deficiente y desnutrido. Necesitamos ser alimentados con comida especial para músicos cristianos, Popeye tenía sus espinacas ¿Por qué a los músicos cristianos en sus iglesias no se les alimenta con algo indicado para ellos? El tema de los fundamentos bíblicos de Alabanza y Adoración necesita estar arraigado en lo más profundo de nuestros corazones, es un tema tan olvidado que a las canciones rápidas se le llama de alabanza y a las canciones lentas se les llama de adoración ¿De dónde rayos sacamos estas definiciones tan reduccionistas? (¡perdón!…un poco de ira santa) es más alabanza y adoración no es música ni rápida ni lenta,  oro porque la Palabra de Dios nos revele que es en realidad alabanza y adoración, que nutra nuestros espíritus y que nos haga fuertes ministros del Señor; necesitamos ser alimentados. Escuchar buena música es importante, nos da recursos e ideas para enriquecer nuestro arte, de la misma manera que los niños necesitan golosinas porque el azúcar de éstas tiene un alto contenido de energía que les permite correr, saltar y hacer travesuras para conocer su entorno, la buena música también nos permite enriquecer la alabanza para el Señor, todo a su debida medida.

Hace años recuerdo que en la congregación donde estaba, para designarnos nos decían “los de la música” o “los músicos” estas palabras nos daban un lugar y una significación que mostraba que las personas no nos ubicaban como quienes ministran al Señor, más bien solo cómo quienes tocaban un instrumento, no es que no lo hiciéramos, incluso a algunos nos incomodaba que nos llamaran así porque entendíamos que al tocar nuestro instrumento ministrábamos al Señor y a la congregación. Cada palabra designa algo y da un lugar que ocupar; si somos levitas entonces servimos en el templo del Señor, tacamos y llevamos la gloria de Dios sobre nuestros hombros, si nos llamamos salmistas componemos canciones para bendecir al Señor, si preferimos ser músicos del Señor entonces entreguemos nuestro perfecto arte para él, si nos agrada más ser llamados ministros de alabanza sirvamos guiando al pueblo de Dios a su presencia. Cada significado nos da un lugar que ocupar y una tarea que hacer, pero eso necesitamos ser guiados por el camino que nos llevará a ser lo que Dios desea que seamos ¿Quién podrá guiarnos? La gran mayoría de los músicos de las congregaciones son jóvenes entre los 15 y 25 años en promedio, los modelos del mundo abundan hoy en día, solo prendamos la televisión o naveguemos en internet y estos medios de comunicación vomitaran desde artistas seculares de plástico hasta genios consagrados del rock con vidas alocadas, ¿de dónde pues tomaremos buenos ejemplos? ¡Ah ya sé! Veamos a los artistas cristianos, por cierto no lo digo peyorativamente, al contrario, si hacemos arte somos artistas para la gloria de Dios y arte implica excelencia, bueno veamos a hombres de Dios como Marco Barrientos, Marcos Witt, Jesús Adrian Romero o los chavos de Hillsong… mmm… ahora que lo pienso, aun verlos puede ser que no sea tan efectivo ¿recuerdas haberlos visto hace un par de años en las plataformas de las iglesias y hasta una sonrisa te arrancaron sin querer? Los mini-Marcos Witt que querían imitarlo en todo: su forma de hablar, de cantar, de caminar, de “danzar”, de llevar la Biblia todo el tiempo en la mano, o los clones de Jesús Adrian que pretendían hablar igual que él, vestir de la misma forma, usar el mismo modelo de lentes y sostener el micrófono de la misma manera, aquellos quienes querían imitar unciones en vez de buscar su propia unción, bueno, al fin y al cabo siempre es más barato conseguir una imitación que un producto original.

El pastor guía y acompaña, aunque algunas veces es necesario que utilice la vara ¡Auch! ¡Ni me lo recuerden! Ja ja ja el pastor sabe por dónde es el camino para buscar la unción propia porque él ya lo recorrió para encontrar la suya, sabe que el camino es de subida, que hay rocas empinadas y algunas afiladas que podrían lastimarnos, pero no importa porque él estará ahí para vendarnos las heridas, si llegamos a alguna parte difícil hasta puede que nos eche sobre sus hombros ¡que cómodo es viajar así! ¿No lo crees? En el peor de los casos, si nos llegamos a perder él dejara a las 99 seguras en el redil e irá por nosotros a la soledad de nuestro cuarto cuando ya no queremos saber nada del ministerio por un error que cometimos, incluso hasta el desierto de nuestra necedad cuando estamos de rebeldes, siempre con la cura necesario para nuestros dolores

Por otro lado, es importante que nosotros como músicos, busquemos a nuestros pastores para pedir consejo. Es bueno tener modelos a seguir y gente a quien admirar por su talento y servicio al Señor, leer sus libros (Señor ¿en qué puedo servirte? Adoremos, Lo que todo adorador debe de saber, Adoración extravagante, cualquiera es altamente recomendable) escuchar sus predicaciones en congresos, comprar sus discos, etc. Pero recuerda que las Escrituras que dicen: “De hecho, aunque tuvieran ustedes miles de tutores en Cristo, padres sí que no tienen muchos, porque mediante el evangelio yo fui el padre que los engendró en Cristo Jesús. Por tanto, les ruego que sigan mi ejemplo” (1 Co 4.15-16) la Biblia enseña que tenemos la necesidad de tener un padre espiritual que nos dé cobertura y nos guie en el camino del Señor, alguien a quien podamos recurrir a pedir consejo. El apóstol Pablo se ubica a sí mismo como padre espiritual a manera de quien guía y enseña, creo que esta es una de las cosas que nunca debe un pastor pasar por alto, las predicaciones son importantes, que la iglesia marche sobre ruedas también, pero lo que más importa es la gente.

 



 

[1] Julien, Philippe ” El manto de Noé” Ensayo sobre la paternidad”. Buenos Aires, 1993, Edit. Alianza.

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