¿Actitud o Calidad? Ni una ni otra, las dos.
Por Samuel Vázquez
Hoy en día parece que una de las cosas más importantes dentro del desarrollo de cualquier ministerio o servicio dentro de la iglesia es sin duda la calidad con la que realizamos nuestro servicio al Señor, por mucho tiempo se vivió con un enfoque bastante pobre en este sentido ya que había muchas personas que aunque bien intencionadas no realizaban sus servicio al Señor con excelencia, podríamos solo por mencionar un ejemplo recordar esos grupos musicales que decía “bueno hermanos no ensayamos nada para presentarle este canto al Señor pero bueno es pa´l honra y gloria de Dios” y creo que esos días en muchos casos han llegado a su fin, hoy vemos que cada vez la iglesia en su conjunto desea hacer mejor las cosas para Dios y sabes eso es muy bueno, pero quiero que reflexionemos un momento ¿será solo calidad la que Dios esta esperando de nosotros? Existen por ahí algunos “ministros” que para poder ejercer su servicio al Señor exigen que se les proporcione equipos de la mal alta calidad (los mejores micrófonos, las mejore guitarras, los mas grandes auditorios, bajo la premisa de que es para Dios y como él es el Señor merece lo mejor) pero desgraciadamente en algunas ocasiones nuestros ojos se desvían del propósito de Dios, es decir Dios no solo desea que el servicio que le ofrecemos día con día o semana a semana sea de excelente calidad, sino que también el espera algo que en ocasiones parecemos olvidar y esto es sin duda tan valioso como lo primero y a lo que me refiero es actitud.
¿Qué actitud tenemos al momento de ofrecerle al Señor nuestro tiempo, nuestro dinero o nuestra vida? Se cuenta de una mujer que en una ocasión fue a su servicio dominical y en él se solicito el apoyo de la iglesia para sufragar los gastos de una hermano que la iglesia tenia como misionero al otro lado del mundo, ella solo llevaba un billete en su monedero el cual representaba su ganancia en 3 días de trabajo, y él Pastor invito a los hermanos a ser generosos en su manera de dar, ella tenía una lucha interna en realidad no deseaba dar nada para el misionero, pero al ver como los demás cooperaban con la obra del Señor ella se desprendió de este dinero con una mala actitud ¿y sabes? Cuentan que al regresar a su casa ella encontró a su paso un billete de la misma denominación que ella momentos antes había entregado en el altar, ella se alegro y pensó Dios me ha bendecido, cuando al día siguiente le contó a su pastor lo sucedido el Pastor le dijo algo que ella nunca hubiera esperado escuchar: “No es que Dios le haya bendecido hermana, lo que pasa es que usted con su actitud ofendió al Señor y lo que él hizo fue regresarle su dinero!
Una mala actitud puede destruir un gran sacrificio, quizá hoy te estés esforzando por darle al Señor lo mejor de tu vida, quizá estas invirtiendo tu tiempo, tu dinero y tu esfuerzo como nunca antes y como ninguno, pero ten presente que Dios espera recibir esa excelencia de tu mano acompañada de una correcta actitud.
Dios confrontó el corazón de la Iglesia de Éfeso y sabes al principio hay muchas cualidades que hoy muchos desearíamos que el Señor dijera acerca de nosotros, mira:
Apocalipsis 2:1-3
“Al Ángel de la Iglesia de Éfeso, escribe: Esto dice el que tiene las siete estrellas en su mano derecha, el que camina entre los siete candeleros de oro. Conozco tu conducta: tus fatigas y paciencia; y que no puedes soportar a los malvados y que pusiste a prueba a los que se llaman apóstoles sin serlo y descubriste su engaño. Tienes paciencia: y has sufrido por mi nombre sin desfallecer.”
Pero mira posteriormente que es lo que le dice el Señor: Apocalipsis 2:3 “Pero tengo contra ti que has perdido tu primer amor.”
Es decir, se que tu servicio me los has dado con excelencia y con grandes muestras de sacrificio y fidelidad, pero tengo contra ti que tu motivación (tu actitud) no he sido yo (no ha sido la correcta).
Así que cuidemos el darle siempre al Señor lo mejor, la más alta calidad en todo lo que hacemos pero sin olvidar que todo cuanto hagamos de testimonio de una correcta actitud en nuestro corazón.
Julio 7th, 2007 at 20:45
Muchas veces pensamos que ya lo sabemos todo, pero…no. La verdad que estos meses en CCMAA han sido de mucha bendición. Muchas gracias Sam. Dios te bendiga
Julio 9th, 2007 at 20:13
Sam, sigues siendo una bendición tremenda a mi vida. No sólo por estos temas sino además los días que anduviste por aca en Cd. del Carmen. Realmente eres un hombre usado por Dios tanto que la presencia de Dios y la autoridad de EL se siente cuando expones su mensaje. Eres una de la piezas claves en el extendimiento del reino, y no dudo que el Señor cuida cada paso q das, y aun mejor te prosperará. Dentro del ajedres del artista divino tu has sido siempre una pieza que esta dando jaque mate contra el enemigo. Gracias por seguir ministrando a traves de estos temas. Sin duda la calidad es importantisima, pero más aun la actitud del corazón porque “Dios mira el corazón” y no lo externo.. no ve si los instrumentos son marcas reconocidas o si el solo de guitarra salio bien, que es importante que todo salga bien si; pero tu corazón, la actitud con las que presentas alabanza y adoración a ÉL. ESO ES LO PRINCIPAL. BENDICIONES SAM.
Julio 23rd, 2007 at 13:23
Aprovecho este espacio para agraderte el tiempo que has de tomarte en comunión con Dios para ministrar lo que en su misericordia El ha estado inquietando en nuestro corazón, una busqueda de su rostro con calidad y Actitud. La Bendición del Señor es contigo mi hermano y tu familia, pronto nos miramos, GRACIAS (9 de agosto)
Julio 24th, 2007 at 14:03
Que interesante tema… para reflexionar. Definitivamente la calidad no la podremos tener siempre en todo (aunque en algunas ocaciones si) pero la actitud si, es más, esa no la podemos tener sino que la DEBEMOS tener en todo momento. Recuerdo nuestra visita en Hidalgo a la iglesia de ese lugar. Estuvimos (un grupo de alumnos del CCMAA y un servidor) ministrando en 3 poblados: El Bethi, El Dado y El Bingú. Las ministraciones eran de 3 tipos: ministrar tiempos de adoracion y alabanza, compartir la palabra y enseñar música a los hermanos de allí. Fueron 3 dias de enseñanza para todos. Nosotros compartíamos pero aprendíamos tambien de los hermanos. Cuando llegamos nos dimos cuenta que los hermanos no contaban con calidad en los equipos de audio, o microfonia ni en los instrumentos, es decir: no se contaba con calidad en ese sentido, pero si con la actitud marcada segun la Biblia. Los hermanos de ahí ofreciendo todo en adoración a Dios, cantando en su lengua natal (ñañú u otomí), atentos a la palabra aunque tuvieran necesidad de que alguien mas joven les tradujera al ñañú; en una de las noches los hermanos danzaron por primera vez. Por parte de los alumnos del CCMAA (ahora exalumnos) también una actitud correcta. Hicieron a un lado los cantos que habian ensayado para tocar los más apropiados a la ocación, pensando en los demás antes que en ellos, nada de que: a mí dejame el microfono negro porque dá menos toques: al contrario, diciendo: “canta tu mientras yo te detengo el microfono porque veo que no hay pedestal”. En un poblado al que llegamos a enseñar no llegó el hermano que aprendería batería, entonces Jonathan (que enseñaría ese instrumento) lejos de molestarse por “hacerle perder su valioso tiempo” se puso a limpiar la batería afinandola para dejarselas como nueva, después tomo escoba y trapeador haciendo el aseo del templo… al fin fuimos a servir, y de una u otra manera eso es lo que estaba haciendo.
No podíamos contar con calidad en todos los sentidos, pero si con la actitud correcta que se traduce en calidad humana y que si podemos tener aunque no contemos con todos los recursos.
Perdón, era solo un comentario breve, verdad?
Un abrazo a los que fuimos a aquel viaje… Ronald (ahora en Villahermosa), Mike (ahora en ensenada), Piedad, Damaris (de morelia), Angel (de Venezuela), Yesenia, Jonathan (de Matehuala SLP), Jorge y Melani (de la hermana república de Iztapalapa).
Gracias Sam por tu ministerio. Dios te bendiga.
Magdiel S.
Julio 30th, 2007 at 10:24
este articulo de samuel me parece muy buno ya que nos enfoca ala realidad dentro de las iglesias encuanto al sevicio de alabanza y adoracion se refiere, y en lo pesonal estoy de acuerdo con el, esto tiene cambiar y darle lo mejor al Señor en cada servisio preparandonos no solo musicalmente sino espiritualmente para que encada servicio ofrescamos realmente la presencia de Dios con exelencia.